XVII Domingo
del TO:[A]:1 Reyes 3:05,7-12;Rom 8:28-30;Mt 13:44-52
Introducción: En el texto
del evangelio de hoy, Jesús elabora mediante dos parábolas su propia orden
judicial de como buscar primero que nada el Reino de Dios. El Reino de Dios es
semejante a un tesoro escondido en un campo, no es posible alcanzar ese campo a
menos que venda todo lo que se tiene con el fin de tomar posesión del terreno,
asi usted demuestra lo mucho que valora ese tesoro (Mt 13:44). El Reino de Dios
es como una perla preciosa, no se puede tomar posesión de ella a menos que
venda todo lo que tiene para poder comprarla, por lo tanto de esa manera usted
demuestra lo mucho que la perla es importante para usted (Mt. 13:45). También
se menciona de otra parábola, la parábola de la red lanzada al mar, muy similar
a la parabola sobre el trigo y la cizaña que vimos el domingo pasado, y el
proceso de separación que se llevara en el final de los tiempos.
Exégesis: En la
parábola del tesoro escondido, Jesús compara entrar en el Reino de los Cielos a
una persona que se topa inesperadamente con un tesoro oculto escondido en un campo
mientras que el cultiva la tierra. Entierra de nuevo el tesoro en el campo y lo
oculta ya que no pertenece a él. Él no le dice al dueño de su descubrimiento,
sino que va y vende todo lo que tiene con el fin de obtener la propiedad entera
y por lo tanto el tesoro enterrado. La idea, obviamente, es que cuando uno
realmente descubre a Jesús y su visión de la vida, todo lo demás se vuelve
secundario.
En la parábola de la
perla, Jesús habla de un mercader que anda buscando perlas finas. Cuando
encuentra una de gran valor, también vende todo lo que tiene para poder
adquirirla. Ambas parábolas son más o menos parecidas, pero la diferencia está
en que en la primera es un pobre trabajador y la en la otra un rico
comerciante. El Reino de los Cielos no
excluye a nadie, esta disponible para ricos y pobres por igual. Aún así, el
comerciante como el obrero deben deshacerse de todo para triunfar. El Reino de
Jesús en nuestro corazón es el tesoro escondido o la perla de gran precio. Es
por esto que Jesús nos pide buscar, y una vez descubierto junto con su valor
apreciado completamente, hay sacrificarlo todo para poseerlo. El discipulado esta
abierto a todos, pero implica sacrificio. Y el resultado de la búsqueda del
discípulo es una alegría que supera la imaginación cuando se ha encontrado con
la única cosa verdaderamente valiosa en la vida.
Jesús compara el
Reino de los Cielos a una red de pesca que cuando se lanza al mar recoge toda
clase de peces. La red no puede y debe discriminar. Se deja a los pescadores
para que ellos la dividan y lleven acabo el proceso de separación. Mientras que
la primera y la segunda parábolas hablan del compromiso total y la dedicación
que son el ideal de todo seguidor de Cristo, esta tercera parábola trata de
explicar la presencia de esos malvados que parecen aptos para el Reino. La
invitación de Jesús a ser parte del reino de Dios está abierta a ricos y
pobres, buenos y malos; de hecho, muchos de todo tipo se recogen en la
comunidad de los discípulos. Pero al final habrá una clasificación de los que
no sirven para nada y los que se han demostrado su utilidad, y la recompensa y
el castigo se administraran en consecuencia.
Broma: Un niño
preguntó a su padre: "¿Cómo nacen las personas?" Así que su padre
dijo: "Adán y Eva hicieron bebés,
despues, esos bebés se convirtieron en adultos e hicieron bebés, y así
sucesivamente." El niño fue a donde
su madre y le hizó la misma pregunta y ella le dijo: "Nosotros eramos
monos pero hemos evolucionado para ser como somos ahora." El niño corrió
hacia su padre y le dijo: "Me mentiste!" Su padre le respondió:
"No, tu madre estaba hablando de su lado de la familia."
Aplicaciones
prácticas: 1) vivir cada momento de nuestra vida con la mira en
nuestro objetivo valioso. La mayor parte de nuestras actividades están
orientadas a los tesoros falsos tales como el dinero, la posición social o los
placeres mundanos. Así, que la valiosa perla que es compartir la vida de Dios a
través de Jesús aquí en la tierra y más tarde en el cielo, nunca la podemos
encontrar. Recordemos siempre que el cielo está al alcance de todos nosotros. Y
eso debe ser nuestra prioridad en la vida en lugar de los placeres mundanos.
2) Hay que mantener
seguro nuestro mayor tesoro: la prioridad en el uso del tiempo, talentos y
objetos de valor se debe dar al Reino de Dios. ¿Cuánto tiempo pasamos con Dios?
¿Qué tanto de nuestros talentos los utilizamos para Dios? ¿Cuánto gastamos en nuestros
objetos de valor para Dios? ¿Cuánto mantenemos la presencia de Dios en nuestras
vidas? Piense en estas preguntas para la reflexión y cocientize en el grado de prioridad hacia Dios.
Decimoséptimo
Domingo del tiempo ordinario: Introducción
Mensaje: La persona
con la verdadera sabiduría, como Salomón, buscará el reino de Dios y lo atesorara
por encima de todo lo demás. Es más precioso que el oro y la plata. Así, uno se
convierte en hechos conformes a la imagen de Cristo, el Hijo.
Santos y
eventos en esta semana: 29-Martes.- Veintinueve-Santa Martha;
30-Miércoles.- treinta-San Pedro Crisólogo, obispo, doctor de la Iglesia;
31-Jueves.-treintaiuno-San Ignacio de Loyola, sacerdote; 01-Viernes.-
Primero-San Alfonso de Ligorio, obispo. Doctor de la Iglesia; 2-Sábado.-
Segundo-San Eusebio de Vercelli, obispo, San Pedro Julián Eymard, sacerdote;
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