Thursday, December 18, 2014

IV Domingo: 2 Sam 7:1-5,8-12,14,16, Romanos 16:25-27, Lucas 1:26-38



IV Domingo: 2 Sam 7:1-5,8-12,14,16, Romanos 16:25-27, Lucas 1:26-38

Algunos niños de la escuela infantil, se estaban preparando para hacer un juego de Navidad. Pero a Cynthia no le gustaba el papel que se le asignó para jugar. Quería cambiar las piezas con su amiga Mónica. Cuando el maestro le preguntó por qué quería cambiar, ella respondió: "Porque es más fácil ser un ángel, que ser la mamá de Cristo." La niña está en lo cierto. Para ser la Madre de Cristo no era solamente, cuando ella lo dio a luz. Sin embargo, difícil como suena, eso es exactamente lo que todos estamos llamados a ser. De hecho, podríamos decir que a pesar de que Jesús nació en Belén, su verdadero deseo es el de haber nacido en el corazón de los creyentes, y que estos a la vez lo reprodujeran.

Madre de Cristo es un título que normalmente se reserva exclusivamente para María. Pero ella fue madre en dos sentidos. En el sentido físico porque lo llevo en su seno y lo dio a luz. Este es un evento irrepetible y un honor que ningún otro ser humano podía compartir con ella. Pero también es madre de Cristo en un sentido espiritual. El papel de ser madre de Jesus, está disponible para todos los cristianos. Todos nosotros, hombres, mujeres y niños, podemos y debemos ser madres de Cristo. Esta idea es muy común entre los místicos cristianos. El sacerdote dominico místico Meister Eckhart, dijo que Dios hizo el alma humana para a dar a luz a su divino Hijo, y que cuando sucedio el nacimiento de Dios, esto le dio más placer que la creación del cielo y la tierra.   ¿Qué significa esta maternidad espiritual de Cristo y cómo sucede?. Sucede cuando lo volvemos a recibir en nuestro cuerpo y en nuestra alma.

Su madre y sus hermanos, se quedáron afuera, y enviaron a preguntar por él . Una multitud estaba sentada a su alrededor, y le dijeron:

 "Tu madre y tus hermanos los apostoles están afuera, preguntando por ti."
Y él respondió: "¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?"
Y mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: "Estos son mi madre y mis hermanos, El  que hace la voluntad de Dios es mi hermano, hermana y madre." (Marcos 3:31-35)

Esto nos muestra que Jesús espera que sus seguidores, es decir nosotros, seamos no solo  sus hermanos y hermanas, sino tambien su madre, y la manera de serlo es haciendo la voluntad de Dios. La maternidad espiritual de Cristo se alcanza cuando le decimos sí a Dios, aun cuando El  parece exigirnos algo que humanamente es imposible, como cuando le dijo a María que iba a ser una madre aun siendo virgen. Para llegar a ser madres de Cristo tenemos que hacer la oración que Ella dijo con estas palabras : "Aquí estoy yo, la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra" (Lucas 1:38).

Esta oración de María se ha conocido como oración más grande del mundo. Es la oración que llevó a Dios desde el cielo para morar en el alma y el cuerpo de una humilde joven. Es la oración que causó el mayor acontecimiento en la historia humana, Dios se hace humano en Jesús. Es una oración que cambió para siempre el curso de la historia de la humanidad hace unos 2000 años. Es muy diferente de la que se ha llamado la oración más común del mundo,  en la que tratamos de conseguir que Dios haga nuestra voluntad. La oración más común del mundo, dice, "se haga mi voluntad", mientras que la oración más grande del mundo dice: "Hágase tu voluntad".

Sí, Cynthia estaba en lo cierto. No es fácil ser la madre de Cristo. Pero en el evangelio de hoy,María nos muestra cómo lo podemos hacer. Es escuchando la Palabra de Dios y decir sí a El, aun cuando su voluntad parece ir en contra de todos nuestros planes y esperanzas para el futuro. Como se acerca la Navidad, María nos recuerda que la mejor Navidad, de hecho, no es solo cuando Jesus nació en la pequeña ciudad de Belén, sino cuando le damos la oportunidad que nazca en el santuario de nuestro corazón.

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