IV Domingo del TO - Deuteronomio 18: 15-20; 1Cori
7:32-35; Marcos 1:21-28
Se dice que el siguiente incidente tuvo lugar fuera de Massachusetts a principios de los años 50. Fue una noche de tormenta en el mar y un gran barco de guerra vio una luz a la distancia. La luz estaba directamente en el rumbo del barco. El capitán fue alertado y recibio un mensaje de radio: "Hay una luz adelante, gire diez grados al sur" ". El capitán respondió, “Señor, me mantendré diez grados al Norte. Entonces se enfurecio y gritó por la radio: "Soy el capitán James Smith, de la Marina de los Estados Unidos. Quien quiera que seas, no girare diez grados al sur. ¿Quién es usted, y cuál es su rango? " Escuchó la respuesta débil, "Este es el marinero de primera clase Howard Scott, Sir, Señor usted debería girar diez grados al sur". Entonces el capitán gritó: "Estoy en el puente del USS New Jersey, y le estoy diciendo que no girare diez grados al sur." Entonces oyó la respuesta: "Pero, señor, yo estoy en en el Faro de la Isla Baker, y es mejor que gire diez grados al sur. "
La autoridad depende de dos cosas: lo que somos y lo que decimos. El
capitán tenía la autoridad debido a su rango y el marino por lo que dijo. Jesus
por su condición de hijo de Dios y por sus palabras tiene autoridad. Lo que
dijo era verdad. Él dijo: "Amad a vuestros enemigos. Sed amables unos con
otros. "En la cruz le pidio a su Padre, para que perdonara a aquellos que lo torturaron y lo mataron.
Era un tipo cariñoso. Habló sobre el
reino de Dios y vivió como el socio ideal de ese reino. Tenia autoridad y
debemos escucharlo y seguirlo.
Nos llama a hablar por él. Nos da la autoridad tanto para que nuestras palabras sean verdaderas y para que vivamos como cristianos comprometidos.
Broma-1: Estaba
caminando por un puente un día, y vi a un hombre en el borde, a punto de
saltar. Así que salí corriendo y le dije: "¡Alto! ¡No lo hagas!"
"¿Por qué no habría de hacerlo?" dijo.
"Bueno, hay mucho que vivir."
"¿Cómo qué?"
"Bueno, usted es un religioso?"
"Sí".
"¡Yo también! ¿Eres cristiano o budista?"
"Cristiano".
"¡Yo también! ¿Eres católico o protestante?"
"Protestante".
"¡Yo también! ¿Eres episcopal o bautista?"
"¡Yo también! ¿Eres episcopal o bautista?"
"Bautista".
"Wow, yo también! ¿Estás en la Iglesia de Dios o en la Iglesia de
Cristo?"
"Iglesia de Dios!"
"¡Yo también! ¿Estás en la Iglesia
Bautista de Dios la original, o en la Iglesia Bautista Reformada de Dios?"
"Iglesia Bautista Reformada de Dios!"
"¡Yo también! ¿Estas en la Iglesia Bautista Reformada de Dios de 1879,
o en la de 1915?"
Él dijo, "Iglesia Bautista Reformada de Dios, reforma de 1915!"
Entones le dije: "¡Muerete, hereje," y lo empuje al vacio.
Muchas veces nuestra forma de actuar muestra escándalos religiosos. Carismáticos predicadores de televisión, los obispos católicos y sacerdotes, son atrapados actuando de manera inmoral. El mensaje de que debían haber dejado sus púlpitos desde hace años es verdad. Muchas personas son llamadas a acercarse a Dios. Muchos enfrentan sus propios demonios y toman medidas para acercarse a Cristo. Pero entonces, sus acciones se vuelven escándalosas. El mensaje del predicador cambia, pero después de todo el daño ya no hace el mismo impacto. Aunque se entrego a su vocacion no fue fiel a sus propias palabras. Como resultado su credibilidad y autoridad se daña terriblemente aunque no destruida.
Por supuesto que pudemos ver cómo esto también sucede en tu hogar. Los padres tienen la autoridad debido a su posición en la familia. Dios le dice a los niños que amen y respeten a sus madres y padres. Ese es el cuarto mandamiento. Pero la autoridad de los padres es menor o incluso destruida cuando actúan de formas que no son cristianas. Por ejemplo, todos los padres quieren que sus hijos sean amables unos con otros. Pero si sus hijos observan a papá y a mamá ser desagradables con los demás, los niños van a aprender que eso no es malo,en lugar de que reine la bondad, como forma habitual de actuar. Cuando estos mismos padres dicen a sus hijos que deben ser amables unos con otros, los niños les responden con sus acciones, que ellos no tienen autoridad para decirles cómo comportarse.
Eso es negativo. Vamos a ver lo positivo. Muchos de nuestros ancianos han pasado años cuidando de sus esposos o esposas enfermas. No esperaban retirarse. En vez de ir y hacer lo que ellos quieren, dedican sus dias a su cuidado, limpieza, y a organizar las citas con el médico. Pero cuando alguien hace un comentario que él o ella son buenos esposos, la esposa se limita a decir: "Solo hago, lo que debo de hacer." Y en esas pocas palabras al igual que con una vida de acción, el marido o la mujer dicen mas sobre el matrimonio que cualquier sacerdote o predicador podría hablar. Por sus palabras tienen la autoridad de que fueron llamados para el sacramento del matrimonio y que lo dedican a su conyugue.
Broma-2: Usted puede haber oído acerca de un sacerdote que le pregunto a una señora mayor como estaba su alma. "Oh," respondió ella, "el diablo viejo me ha estado dando malos momentos." Inmediatamente su marido protestó. "Espere," dijo, "no es tan fácil vivir con ella."
Jesús hablaba con autoridad. Él no era como los escribas y fariseos. No tenia dos caras. No era hipócrita. No tenía un lado oscuro en su vida que lo mantuviera oculto o que se lo limitara a decir la verdad, él era la verdad encarnada. Jesús dio órdenes a los espíritus inmundos, y le obedecieron con solo pronunciar sus palabras.
Él no nos ha llamado sólo para hacer algunas de las cosas que hizo, él nos llamó a mostrar su presencia a los demás. Estamos llamados a destruir el mal en nuestro mundo. No podemos hacer esto a menos que estemos decididos a ser como Cristo. Hoy te pedimos que nos ayudes a mostrar la autoridad de Cristo, una autoridad que no sólo convenza con lo que decimos, sino de lo que somos como pueblo cristiano.