Saturday, May 2, 2015

V Domingo de Pascua:[B]:2015 Hechos 9:2,6-31;1 Jn3:18-24;Jn15:1-8

V Domingo de Pascua:[B]:2015 Hechos 9:2,6-31;1 Jn3:18-24;Jn15:1-8
Introducción: En este quinto domingo de Pascua, la Iglesia nos recuerda que cuando creemos y permanecemos en Cristo, nuestra verdadera vid, Dios vive en nosotros, y nosotros vivimos en Él. Así que se nos invita a reflexionar sobre nuestra relación con Cristo la vid verdadera, y también su efecto tanto en nuestras vidas y en las vidas de los que nos rodean. También se espera que permanescamos en Cristo como condición a dar frutos positivos y buenos.
Exégesis: San Pablo, una vez que llegó a convertirse de manera espectacular, su vida cambió por completo. Creía en el nombre de Jesucristo y se convirtió en un gran predicador. No perdió tiempo antes de dar fruto para Cristo. Inmediatamente, se trasladó de Saulo el perseguidor a Pablo el predicador de las buenas nuevas. La consecuencia de su conversión y de su firme creencia en el nombre de Jesús era una gran cosecha de almas que continúa hasta nuestros días a causa de sus escritos en el Nuevo Testamento. Él tuvo éxito porque era una "rama profundamente arraigada" en Cristo la verdadera vid.
San Juan en nuestra segunda lectura dice: "Hijos míos, que nuestro amor no sean solo palabras o mera charla, sino algo real y activo, solamente de esta manera podemos estar seguros de que somos hijos de la verdad ..." Juan parece que nos recuerda la popular frase que dice: "Las acciones hablan más que las palabras." No podemos amar la palabra de Dios sin obras concretas de caridad que lo demuestren. La única forma en que la palabra de Dios puede dar fruto es a través del trabajo y la vida verdadera. Es lo que toca y transforma a las personas. Así que por medio de "algo real y activo," Juan nos dice que la caridad es vivir de acuerdo con lo que profesamos en Jesucristo.
El evangelio de este domingo es una llamada para que podamos fortalecer nuestra relación con Cristo, para seguir viviendo en él. El tipo de relación que debe existir entre nosotros y Cristo se ilustra con lo que es natural para nosotros en la vida cotidiana. Esa es la relación entre los árboles y sus ramas. Ninguna rama como vemos y sabemos puede tener vida o llevar fruto por sí mismo, a menos que esté bien unida a un árbol. Así mismo, en nuestra vida espiritual como cristianos, no podemos dar frutos sin estar firmemente unidos a Cristo, la vid, en cuyo nombre hemos sido bautizados. Sin embargo, es importante señalar que el estar con Cristo es para un propósito. Este propósito es dar fruto. En lugar de una acción pasiva que no produce efectos, significa una acción activa y dinámica que produce la caridad, la paz, la santidad, reverencia pura, el amor a Dios y al prójimo, y muchas otras buenas virtudes que tocan otras vidas positivamente.
Broma: Tres líderes religiosos (un ministro, un sacerdote y un rabino) estaban discutiendo sobre cómo se repartian los ingresos del diezmo entre ellos y Dios. El ministro dijo: "Yo dibujo una línea en la arena, tiro el dinero al aire, y lo que aterriza en el lado izquierdo de la línea es para el buen Dios y lo que aterriza en el lado derecho es para mí." Entonces el sacerdote dijo: "Yo dibujo un círculo en el suelo, tiro el dinero al aire, y lo que cae dentro del círculo es para el buen Dios y lo que cae fuera de el es `para mí." Entonces el rabino dijo: "ustedes lo hacen todo mal! Yo lanzo el dinero al aire y lo que el buen Dios atrapa es para El y lo que cae al suelo es para mi."
Aplicaciones prácticas: 1) Necesitamos la poda en nuestra vida cristiana. Recortar de nuestra vida todo lo que es contrario al espíritu de Jesús y renovando nuestro compromiso con los ideales cristianos en nuestras vidas todos los días es el primer tipo de poda autoimpuesto que se espera de nosotros mismos. Un segundo medio de poda es practicar el autocontrol sobre nuestras malas inclinaciones, adicciones pecaminosas y aberraciones. 2) Tenemos que permanecer en Cristo y dejar que Cristo habite en nosotros. A veces el error que cometemos en la vida espiritual es que nos colocamos nosotros mismos en la posición de Jesús y decimos 'dejar que todos los demás permanescan en mí. Vamos. Todos ustedes me siguen. Permanecen en mí '. Eso esta mal. En su lugar tenemos que permanecer en Jesús, entonces sólo podemos producir los efectos y frutos de amor.
Introducción: Quinto Domingo de Pascua

Mensaje: Saulo es testigo de Jesús Resucitado y audazmente proclama su señoría. Proclamemos nuestra creencia en Jesús por nuestro amor por los demás. Él es la vid y nosotros los sarmientos. Juntos alabemos su nombre en nuestra asamblea de culto.

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